*Antiguamente llamada la Casa de los Arcos, el inmueble con aproximadamente 300 años de antigüedad es como el ropero de Las Crónicas de Narnia, con leyendas y mitos a su alrededor
Jaime López
Puebla, Pue.- El bullicio a su alrededor, sobre todo en un día de normal actividad, puede provocar que más de una persona ni la mire, pero no puede ignorarsele por completo gracias a su vistosa fachada, que asemeja a un conjunto de ladrillos incrustados en un cuadro de la época barroca.
Se trata de la Casa de los Arcos, hoy conocida como Casa de las Culturas Contemporáneas, uno de los inmuebles que integra el patrimonio arquitectónico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Llegar a ella no es tarea difícil, pues se encuentra a cinco minutos de distancia del bulevar 5 de Mayo y a casi seis cuadras del Zócalo capitalino.
Las y los visitantes apasionados de la Historia se sentirán como en el ropero de Las Crónicas de Narnia al cruzar la entrada del recinto, porque descubrirán un lugar con aproximadamente 300 años de antigüedad.
El color blanco que predomina en las paredes del patio puede deslumbrar algunas retinas cuando los rayos del sol son sumamente intensos. Este “flash” momentáneo a los ojos vale la pena al identificar el elemento arquitectónico que le dio su primer nombre al lugar: los arcos.
Las estructuras en cuestión engalanan la residencia y hacen que la mente se remonte a los edificios construidos en la civilizaciones antiguas, tipo los egipcios, romanos y griegos.
Al ser una casa con varios siglos de existencia y diversas restauraciones, es inevitable que surjan leyendas o mitos a su alrededor, entre ellos, el relacionado con tres espíritus que custodian el inmueble.
Según testimonios de trabajadores, abajo de la Casa de las Culturas Contemporáneas se descubrieron tesoros; algunas voces reducen el hallazgo en cuestión a un montón de cajas repletas de dinero.
Las riquezas señaladas no pueden ser tocadas o removidas en lo más mínimo, porque la triada de guardianes fantasmagóricos las protegen celosamente.
También aseguran que han podido ver las siluetas de los espíritus en unos de sus rondines, justo debajo del arco más próximo a la entrada.
Nada del imaginario popular puede ser descartado o tomado a la ligera, al final de cuentas siempre hay una dosis de realidad, aunque sea pequeña, conformando esas anécdotas que acompañan a sitios históricos como el referido; anécdotas que les otorgan un valor extra y los convierten en entes únicos.
Es oportuno agregar que, desde 1992, la BUAP se ha encargado de resguardar la antigua Casa de los Arcos, primero como acervo bibliohemerográfico y documental, después como parte del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.
Hoy en día, el inmueble no solo es ocupado para la impartición de algunos cursos de posgrado, sino también alberga muestras culturales contemporáneas, que, sin duda, siguen nutriendo y haciendo más extenso su legado.






